¿Una oportunidad en una crisis?

La rápida propagación de covid-19, y el hecho de que las instalaciones de salud podrían ser fuentes de contagio, ha centrado la atención en nuevos modelos de atención que evitan el contacto cara a cara entre el médico y el paciente. Ha habido un interés particular en las consultas por video, que ya se están implementando en muchos países como parte de las estrategias nacionales de salud digital. 3 ¿Cuán apropiadas son las consultas por video para lidiar con la crisis del coronavirus, y cuáles son los desafíos de ampliar este modelo a toda velocidad?

Los ensayos aleatorios (la mayoría de los cuales tenían poca potencia) han demostrado que las consultas clínicas realizadas a través de un enlace de video tienden a asociarse con una alta satisfacción entre los pacientes y el personal; no hay diferencia en la progresión de la enfermedad; sin diferencia sustancial en el uso del servicio; y menores costos de transacción en comparación con la atención tradicional basada en la clínica. 7 Sin embargo, casi toda esta evidencia se refiere a muestras altamente seleccionadas de pacientes ambulatorios del hospital con condiciones crónicas y estables, y es en gran medida irrelevante para la situación actual en aumento que involucra a pacientes con una enfermedad aguda y potencialmente grave.

Los estudios de casos organizacionales han demostrado que la introducción de consultas por video es un cambio complejo que interrumpe procesos y rutinas establecidos desde hace mucho tiempo. 10 11 Algunos médicos expresan su preocupación por la calidad técnica y clínica, la privacidad, la seguridad y la responsabilidad (por ejemplo, en relación con un litigio si algo sale mal). 10 11 Ya sea justificado o no, estas reservas pueden ser una barrera importante para el uso ampliado.

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https://www.bmj.com/content/368/bmj.m998