Las venas varicosas son venas dilatadas y retorcidas que se encuentran con mayor frecuencia en las extremidades inferiores. Se debate la fisiopatología exacta, pero implica una predisposición genética, válvulas incompetentes, paredes vasculares debilitadas y aumento de la presión intravenosa. Los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de enfermedad venosa; sexo femenino; mayor edad; aumento crónico de la presión intraabdominal debido a obesidad, embarazo, estreñimiento crónico o un tumor; y reposo prolongado. Los síntomas de las venas varicosas incluyen una sensación de pesadez y dolor y una sensación de picazón o ardor; estos síntomas empeoran con la bipedestación prolongada. Las posibles complicaciones incluyen infección, úlceras en las piernas, cambios de estasis y trombosis. Las opciones de tratamiento conservador incluyen compresión externa; modificaciones en el estilo de vida, como evitar estar de pie y hacer esfuerzos prolongados, hacer ejercicio, uso de ropa no restrictiva, modificación de los factores de riesgo cardiovascular e intervenciones para reducir el edema periférico; elevación de la pierna afectada; pérdida de peso; y terapia médica. No hay pruebas suficientes para determinar si las medias de compresión son efectivas en el tratamiento de las venas varicosas en ausencia de úlceras venosas activas o cicatrizadas. Los tratamientos intervencionistas incluyen ablación térmica con láser externo, ablación térmica endovenosa, escleroterapia endovenosa y cirugía. Aunque la cirugía fue alguna vez el estándar de atención, en gran parte ha sido reemplazada por la ablación térmica endovenosa, que se puede realizar con anestesia local y puede tener mejores resultados y menos complicaciones que otros tratamientos.

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https://www.aafp.org/afp/2019/0601/p682.html