RESUMEN:
El hipertiroidismo se presenta con un cuadro clínico caracterizado por la hiperproducción de hormonas tiroideas, y obedece a múltiples causas. Su forma clínica más frecuente es el bocio tóxico difuso o enfermedad de Graves Basedow. Los pilares básicos del tratamiento, además de una adecuada orientación higiénico-dietética, son: el farmacológico, el yodo radioactivo y la cirugía; su indicación debe ser individualizada para evitar la toma de conductas inadecuadas e innecesarias. Metimazol es un medicamento antitiroideo que pertenece a la clase de las tionamidas, su principal mecanismo de acción es bloquear la producción de hormona tiroidea en la glándula tiroides. Su administración se realiza por vía oral. La dosis inicial es de 20 a 40 mg por día, dependiendo de la gravedad. Metimazol se parece a propiltiouracilo, tanto en la estructura química como en la actividad, pero es 10 veces más potente que este. Se debe vigilar la función de la médula ósea del paciente, pues su consumo puede provocar agranulocitosis.