Los parches electrónicos suaves y flexibles podrían algún día reemplazar los cables y monitores conectados a bebés prematuros en estado crítico.

Investigadores dirigidos por John Rogers en la Universidad Northwestern en Evanston, Illinois, habían desarrollado previamente sensores inalámbricos cubiertos de gel que monitorean los signos vitales de los bebés, como la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel y la frecuencia respiratoria. Los sensores, que se pueden colocar en el pecho, el pie o la muñeca, envían datos a través de conexiones inalámbricas a un teléfono inteligente o tableta. Los sensores discretos permiten a los padres tener más contacto piel con piel con sus recién nacidos.

Los investigadores actualizaron los sensores para incluir baterías en miniatura y enlaces inalámbricos de largo alcance para rastrear los movimientos de los bebés, capturar sus sonidos cardíacos y grabar sus gritos para determinar si están bajo estrés o dolor. Los estudios piloto muestran que los dispositivos registran con precisión estos detalles adicionales.

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https://www.nature.com/articles/d41586-020-00805-y