La propagación de la pandemia ha llevado a la comunidad científica a investigar fármacos aprobados, o en estudio, para calibrar su eficacia ante el nuevo coronavirus. Esta línea de investigación, conocida como ‘reutilización de medicamentos’, tiene una larga historia. En 1987, el primer antirretroviral aprobado por la FDA contra el VIH, fue zidovudina, el cual había sido creado para tratar el cáncer. En un nuevo estudio publicado en Nature, se detallan los resultados del análisis de 12.000 compuestos, entre los que han seleccionado a los 100 mejores candidatos por su potencial para bloquear la replicación viral del SARS-CoV-2. Los más prometedores son medicamentos utilizados para tratar el VIH, la diabetes, la osteoporosis, el ébola y desórdenes autoinmunes, como la enfermedad de Crohn. Tres de ellos: ONO 5334, apilimod y MDL 28170 lograron reducir el número de células infectadas en el tejido pulmonar. Un ejemplo clave es el remdesivir, creado por Gilead Sciences para tratar el Ébola. Esta biofarmacéutica ha asegurado que las pruebas que se están llevando a cabo demuestran que el remdesivir reduce el riesgo de fallecimiento hasta en un 62% en los pacientes críticos. Aunque los resultados son alentadores los investigadores continúan analizando estos fármacos y trabajan en pruebas con animales y personas para comprobar su nivel de seguridad antes de que puedan llegar a los hospitales.

Palabras clave: medicamentos, tratamiento, SARS-CoV-2, coronavirus

Fuente: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/07/24/5f1b1250fdddffa45e8b4595.html