En fecha reciente se publicó en la revista Obesity un análisis crítico sobre el abordaje de la obesidad en México. Simón Barquera y Mariel White resaltaron de manera inicial la elaboración en 2010 del plan nacional para enfrentar esta enfermedad, seguido en 2014 del exitoso impuesto a las bebidas azucaradas que en dos años consecutivos mostró una disminución en el consumo de estas bebidas y un aumento en la ingestión de agua. Paradójicamente, el presupuesto nacional de salud ha recibido recortes progresivos desde el 2013, el cual representó 2.3% del presupuesto total en 2018 (cinco mil cien millones menos que en 2013). El panorama financiero para la prevención y el control de la obesidad y diabetes es más desalentador ya que nunca ha alcanzado el 1% del presupuesto de salud.
No obstante, Barquera y White señalaron que son necesarias más medidas preventivas como el etiquetado de alimentos, la regulación de la mercadotecnia de alimentos con escaso valor nutrimental dirigida a niños y la promoción de la lactancia materna exclusiva, para enfrentar esta enfermedad. Además de esto, lo médicos no son instruidos sobre cómo prescribir la dieta adecuada, la actividad física y las modificaciones en el estilo de vida necesarias para prevenir y controlar enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad y diabetes, entre otras. Más aún, la evaluación del índice de masa corporal (IMC), el diagnóstico y el tratamiento no son procedimientos comunes en el nivel de atención primaria; la norma para el tratamiento de obesidad esta desactualizada y no incluye de forma consistente recomendaciones basadas en evidencia, así como los fármacos antiobesidad aprobados por la Secretaría de Salud, lo que crea confusión entre los profesionales de la salud.
De hecho, la Academia Nacional de Medicina hace un llamado para que diversos indicadores de obesidad sean parte obligatoria de la historia clínica. Algo más preocupante, es el hecho de que las clínicas públicas de atención primaria no están obligadas por la ley para contratar nutriólogos certificados, pero si éste(a) es contratado(a) es en lugar de una enfermera o trabajadora social, lo cual debilita el abordaje holístico. Aunque las autoridades están conscientes de la carga que representa la obesidad en México, ha sido difícil implementar una respuesta constructiva.
Para combatir la obesidad se requiere inversión y acción inmediata del gobierno, de los profesionales de la salud y de la sociedad civil para emprender programas y campañas exitosas que mejoren las normas del tratamiento y promuevan cambios en el estilo de vida. Finalmente, Barquera y White mencionaron que “la experiencia que vive México debe servir como una oportunidad de aprendizaje para otros países con gran población y que aún no han alcanzado esta etapa de transición epidemiológica. Estos países deben reaccionar más rápido para evitar la carga económica y social que enfrenta México y no esperar hasta que la tercera parte de su población padezca obesidad para intervenir”.
Fuente Barquera S, White M. Treating obesity seriously in Mexico: realizing, much too late, action must be immediate. Obesity. 2018;26(10):1530-1531. En fecha reciente se publicó en la revista Obesity un análisis crítico sobre el abordaje de la obesidad en México. Simón Barquera y Mariel White resaltaron de manera inicial la elaboración en 2010 del plan nacional para enfrentar esta enfermedad, seguido en 2014 del exitoso impuesto a las bebidas azucaradas que en dos años consecutivos mostró una disminución en el consumo de estas bebidas y un aumento en la ingestión de agua. Paradójicamente, el presupuesto nacional de salud ha recibido recortes progresivos desde el 2013, el cual representó 2.3% del presupuesto total en 2018 (cinco mil cien millones menos que en 2013). El panorama financiero para la prevención y el control de la obesidad y diabetes es más desalentador ya que nunca ha alcanzado el 1% del presupuesto de salud. No obstante, Barquera y White señalaron que son necesarias más medidas preventivas como el etiquetado de alimentos, la regulación de la mercadotecnia de alimentos con escaso valor nutrimental dirigida a niños y la promoción de la lactancia materna exclusiva, para enfrentar esta enfermedad. Además de esto, lo médicos no son instruidos sobre cómo prescribir la dieta adecuada, la actividad física y las modificaciones en el estilo de vida necesarias para prevenir y controlar enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad y diabetes, entre otras.
Más aún, la evaluación del índice de masa corporal (IMC), el diagnóstico y el tratamiento no son procedimientos comunes en el nivel de atención primaria; la norma para el tratamiento de obesidad esta desactualizada y no incluye de forma consistente recomendaciones basadas en evidencia, así como los fármacos antiobesidad aprobados por la Secretaría de Salud, lo que crea confusión entre los profesionales de la salud. De hecho, la Academia Nacional de Medicina hace un llamado para que diversos indicadores de obesidad sean parte obligatoria de la historia clínica. Algo más preocupante, es el hecho de que las clínicas públicas de atención primaria no están obligadas por la ley para contratar nutriólogos certificados, pero si éste(a) es contratado(a) es en lugar de una enfermera o trabajadora social, lo cual debilita el abordaje holístico. Aunque las autoridades están conscientes de la carga que representa la obesidad en México, ha sido difícil implementar una respuesta constructiva. Para combatir la obesidad se requiere inversión y acción inmediata del gobierno, de los profesionales de la salud y de la sociedad civil para emprender programas y campañas exitosas que mejoren las normas del tratamiento y promuevan cambios en el estilo de vida.
Finalmente, Barquera y White mencionaron que “la experiencia que vive México debe servir como una oportunidad de aprendizaje para otros países con gran población y que aún no han alcanzado esta etapa de transición epidemiológica. Estos países deben reaccionar más rápido para evitar la carga económica y social que enfrenta México y no esperar hasta que la tercera parte de su población padezca obesidad para intervenir”.

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https://www.researchgate.net/publication/328022602_Treating_Obesity_Seriously_in_Mexico_Realizing_Much_Too_Late_Action_Must_Be_Immediate_Treating_Obesity_Seriously_in_Mexico