Desde el papel que desempeña la homeostasis del calcio hasta estudios sobre nuevas opciones de tratamiento, el debate creciente en torno al trastorno bipolar. Los investigadores evaluaron a 199 pacientes con trastorno bipolar de tipo I o de tipo II. Todos tenían de 18 a 65 años de edad y ninguno tenía trastornos neurológicos o abuso de sustancias de forma concomitante. Después de determinar las concentraciones séricas de hormona paratiroidea, vitamina D y calcio, los investigadores descubrieron que el número de hospitalizaciones y episodios psiquiátricos previos se asociaba significativamente con los valores de hormona paratiroidea. También observaron correlaciones potentes entre el aumento de los niveles de hormona paratiroidea y abandono emocional, abuso emocional, abuso físico, abandono físico y puntuaciones totales en el Cuestionario de Trauma Infantil – Formato Breve. Las concentraciones séricas de vitamina D se relacionaron positivamente con la edad a la que se tuvo el primer contacto psiquiátrico y se correlacionaron inversamente con el número total de episodios de depresión y un temperamento ciclotímico. Recientemente, en un estudio diferente se encontró que la reducción de la variabilidad en la frecuencia cardiaca se asocia con la gravedad de la enfermedad bipolar y puede ser un biomarcador viable.

Palabras claves: trastornos bipolares, hormona paratiroidea, biomarcadores, vitamina D,

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