Los conocimientos fisiopatológicos actuales de los pacientes de COVID-19 incluyen la inflamación y la microtrombosis, por lo que los pacientes hospitalizados reciben heparina de bajo peso molecular y no fraccionada, pero no todos pueden acceder a estos medicamentos. Nuestro objetivo es informar nuestra experiencia con anticoagulantes orales en diferentes dosis en pacientes ambulatorios con COVID-19. 

Material y métodos: Este estudio presenta una serie de casos retrospectivos de pacientes de COVID-19, con diagnóstico confirmado. Cada paciente recibió un tratamiento de apoyo, además de rivaroxabán o apixabán en diferentes dosis y oxígeno si era necesario, según los criterios de carga de la enfermedad. El equipo evaluó el curso clínico de la enfermedad, los marcadores de laboratorio, los estudios de imagenología y la presencia de complicaciones. El análisis estadístico se hizo con SPSS 21. 

Resultados: Nuestra experiencia incluyó 41 pacientes con enfermedad moderada a grave, de un universo de 300 pacientes con infección por COVID-19 confirmada; los pacientes fueron asignados a uno de los tres grupos, de acuerdo con el grado de gravedad, y recibieron anticoagulación intensa, anticoagulación habitual y anticoagulación habitual más bloqueo plaquetario. La edad media fue de 50 años (30-75), 64% de hombres. El dímero D y la ferritina estaban por encima de los niveles normales superiores en todos los pacientes. El grupo bajo anticoagulación intensa tenía mayor dímero D y ferritina, así como menor cantidad de linfocitos. Este grupo tuvo un tiempo de recuperación más corto. 

Conclusiones: En los pacientes con COVID-19 la iniciación temprana de la anticoagulación oral en el hogar fue segura y eficaz, sin necesidad de hospitalización. Encontramos que la ferritina es el marcador sérico más importante para definir la etapa del paciente.

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https://www.medigraphic.com/pdfs/cardiovascuar/cms-2021/cms211b.pdf