La hemorragia subaracnoidea aneurismática (AHSA) es un tipo grave de accidente cerebrovascular que conlleva una alta tasa de letalidad. Quienes sobreviven al ictus de la ruptura del aneurisma albergan riesgos sustanciales de morbilidad neurológica, discapacidad funcional y disfunción cognitiva. Aunque la omnipresencia del deterioro cognitivo es ampliamente reconocida como una secuela a largo plazo de aSAH, los mecanismos subyacentes a su desarrollo son poco conocidos. La aparición de aSAH provoca la activación de la cascada inflamatoria, y se sospecha que la neuroinflamación en curso contribuye a complicaciones secundarias, como el vasoespasmo y la isquemia cerebral retrasada. En esta revisión, analizamos la literatura existente con respecto a la relación entre la neuroinflamación y la disfunción cognitiva después de la AHSA. Las citocinas proinflamatorias parecen desempeñar un papel en el mantenimiento de la función cognitiva normal en adultos no afectados por aSAH. Sin embargo, en el contexto de aSAH, los niveles elevados de citoquinas pueden correlacionarse con peores resultados neuropsicológicos. Esta relación aparentemente dicotómica entre neuroinflamación y cognición sugiere que la acción de las citocinas varía, dependiendo de su entorno fisiológico. Las terapias experimentales que suprimen la respuesta inmune a aSAH parecen tener un efecto beneficioso sobre los resultados cognitivos. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar la utilidad de los mediadores inflamatorios como biomarcadores de resultados neurocognitivos, así como su papel en el manejo de la AHSA. los niveles elevados de citoquinas pueden correlacionarse con peores resultados neuropsicológicos. Esta relación aparentemente dicotómica entre neuroinflamación y cognición sugiere que la acción de las citocinas varía, dependiendo de su entorno fisiológico. Las terapias experimentales que suprimen la respuesta inmune a aSAH parecen tener un efecto beneficioso sobre los resultados cognitivos. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar la utilidad de los mediadores inflamatorios como biomarcadores de resultados neurocognitivos, así como su papel en el manejo de la AHSA. los niveles elevados de citoquinas pueden correlacionarse con peores resultados neuropsicológicos. Esta relación aparentemente dicotómica entre neuroinflamación y cognición sugiere que la acción de las citocinas varía, dependiendo de su entorno fisiológico. Las terapias experimentales que suprimen la respuesta inmune a aSAH parecen tener un efecto beneficioso sobre los resultados cognitivos. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar la utilidad de los mediadores inflamatorios como biomarcadores de resultados neurocognitivos, así como su papel en el manejo de la AHSA. Las terapias experimentales que suprimen la respuesta inmune a aSAH parecen tener un efecto beneficioso sobre los resultados cognitivos. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar la utilidad de los mediadores inflamatorios como biomarcadores de resultados neurocognitivos, así como su papel en el manejo de la AHSA. Las terapias experimentales que suprimen la respuesta inmune a aSAH parecen tener un efecto beneficioso sobre los resultados cognitivos. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar la utilidad de los mediadores inflamatorios como biomarcadores de resultados neurocognitivos, así como su papel en el manejo de la AHSA.

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