La amenaza que representa para la atención de la salud, el uso indebido de antimicrobianos no es algo reciente. En 1945, el bacteriólogo Alexander Fleming, después de ganar un premio Nobel por su participación en el descubrimiento de la penicilina, dijo que el uso excesivo del medicamento podría conducir a formas de bacterias resistentes a sus efectos. Si esta situación no se controla, las enfermedades resistentes al tratamiento podrían matar a más personas que el cáncer. Los científicos están investigando formas de frenar el aumento de la resistencia a los antimicrobianos. Algunos investigadores buscan revitalizar el arsenal antimicrobiano existente para superar las defensas bacterianas y otros están abogando por nuevos enfoques para el desarrollo de estos fármacos. Pero la falta de nuevos antibióticos no es solo un problema bioquímico, también es un desafío económico considerable. Los antibióticos no son una inversión atractiva: el desarrollo es costoso, los precios son bajos y es probable que los nuevos medicamentos se utilicen con moderación. Para combatir esto y proporcionar incentivos para la investigación, las compañías farmacéuticas y los gobiernos están explorando diferentes enfoques. También es necesario actuar para abordar el uso de antimicrobianos en la ganadería. La regulación gubernamental en China ha reducido considerablemente el uso de antibióticos en la agricultura y los países europeos también están reduciendo con éxito el uso de antibióticos en el ganado.

Palabras clave: Resistencia antimicrobiana, antibióticos, bacterias resistentes

Fuente: https://www.nature.com/articles/d41586-020-02883-4