El Comité de Taxonomía de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés) define al «dolor» como «Una desagradable experiencia sensorial y emocional, asociada a un daño real o potencial de los tejidos descritos en términos de dicho daño».
La forma de captar los estímulos nocivos identificados como «dolor» depende de complejos procesos biológicos, neurofuncionales y factores externos; tales como personalidad, experiencias dolorosas previas, estado sociocultural o emocional, en el momento del estímulo nociceptivo, lo que le atribuye carácter personal e individual.
Existen reportes sobre la prevalencia, demografía, característica y consecuencias. La etiología y comorbilidad que acompaña «al dolor» es muy amplia. Estudios epidemiológicos han reportado prevalencias diversas que van de 8 a 80%, esto se debe, principalmente, al tipo de muestra estudiada, la metodología en la recopilación de la información y la manera utilizada para descifrar el «dolor».

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