Los antinutrientes son sustancias que se encuentran naturalmente en los alimentos vegetales y animales. El nombre proviene de su función ya que bloquean o interfieren con la forma en que nuestro organismo absorbe otros nutrientes. Por lo general, interfieren con la absorción de calcio, hierro, potasio, magnesio y zinc; en otros casos, bloquean la digestión de las semillas que se ingieren. En general, tienen numerosos beneficios para la salud y están experimentando actualmente un cambio de imagen muy similar al de la fibra dietética. De esta manera, en lugar de evitarlos, muchos antinutrientes ahora se consideran alimentos funcionales que promueven la salud debido a sus numerosos beneficios, entre ellos podemos citar las saponinas, comunes en las legumbres, y que pueden estimular el sistema inmunológico, reducir el riesgo de cáncer, el colesterol, disminuir la respuesta del azúcar en sangre, reducen las caries, el riesgo de cálculos renales y ayudan combatir la coagulación de la sangre en los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Las lectinas, que se encuentran en los cereales y las legumbres, están asociadas con reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes, algunos cánceres y sobrepeso u obesidad. Otros ejemplos serían los taninos, fitatos y glucosinatos. En cambio, los oxalatos son uno de los pocos antinutrientes con mayor impacto negativo en el cuerpo debido a que eliminan el calcio y pueden aumentar el riesgo de cálculos renales. En general, al comparar los beneficios con los inconvenientes, los pros superan a los contras y los alimentos saludables que los contienen, como frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, deben consumirse y no evitarse.

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Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-55712628