Los desórdenes funcionales son afecciones que se originan primariamente por un trastorno del funcionamiento del sistema nervioso más que de una enfermedad fisiopatológica claramente identificable. Ejemplos de éstos son el síndrome de intestino irritable, la fibromialgia y el trastorno neurológico funcional.

En este artículo, los autores realizaron una búsqueda bibliográfica de revisiones sistemáticas en PubMed hasta el mes de junio del 2020 acerca del diagnóstico del trastorno neurológico funcional.

El trastorno neurológico funcional (TNF) es el segundo nuevo motivo de consulta en neurología, principalmente en el área de emergencias o en servicios de rehabilitación. El mismo consiste en una alteración del sistema motor voluntario o sensorial y se asocia con un grado variable de discapacidad física y psíquica.

En los últimos 20 años, los avances en la aplicación de la neurociencia y la disponibilidad de estudios clínicos más detallados han llevado a un cambio en la forma en que se considera la etiología y el mecanismo del TNF. Cada vez hay más pruebas que respaldan la noción de que las primeras fases preconscientes de la planificación motora se ven corrompidas por una combinación de predicciones anormales e involuntarias generadas por el cerebro sobre los estados corporales.

Los síntomas son genuinos e incluyen parálisis, temblor, distonía, trastornos del habla, convulsiones, y alteraciones sensoriales como la pérdida de visión. A los ya mencionados cabe agregar fatiga, dolor, problemas para dormir, de memoria, y síntomas disociativos.

El TNF no es un diagnóstico de exclusión, sino que debe basarse en características clínicas típicas que muestran inconsistencia entre un movimiento voluntario alterado y el mismo movimiento automático conservado o, en algunos casos, incongruencia con una enfermedad fisiopatológica.

Los sinónimos comúnmente utilizados son síntomas neurológicos disociativos, síntomas neurológicos psicógenos y trastorno de conversión. La definición en el  DSM-5 requiere de la presencia de características diagnósticas positivas y no solo la exclusión de otras condiciones. En el DSM-IV, uno de los requisitos diagnósticos era un factor de estrés psicológico reciente; sin embargo, éste se eliminó al reconocer que muchos pacientes no tienen factores estresantes identificables.

Es de gran utilidad reconocer los signos y síntomas del TNF en la atención primaria para luego realizar una derivación oportuna a un segundo nivel de atención para asesoramiento por un especialista en el tema.

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