Aunque la infección por SARS-CoV-2, con o sin síntomas, desaparece de forma natural en un par de semanas, algunos pacientes no se recuperan por completo y tienen complicaciones tardías. Éstas, ocurren porque el daño que puede producir la infección, no solo se limita a los pulmones, sino que también pueden afectarse el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones, el sistema nervioso y el hígado, entre otros. De igual modo, algunos pacientes con neumonía bilateral grave quedan con una significativa fibrosis pulmonar residual. Es conveniente confeccionar una buena historia clínica de los pacientes y diferenciar al menos tres situaciones que explican su patología pos-coronavirus. En primer lugar, están la secuela de estancias prolongadas en cuidados intensivos, con ventilación mecánica y encamamiento de varias semanas, con atrofia muscular por poca movilización. En segundo lugar se describe el caso los pacientes con daño permanente en órganos afectados durante la infección aguda como la fibrosis pulmonar o la insuficiencia cardíaca secundaria a miocarditis o embolismos pulmonares. Por último, la persistencia de replicación viral durante varios meses junto con sintomatología característica en pacientes con inmunosupresión grave. Alrededor de un 5% de los pacientes covid desarrollan el síndrome de Covid-19 prolongado; algunos síntomas persisten meses después de la curación, por lo que, se recomienda continuar con el seguimiento del paciente una vez dada el alta hospitalaria, para prevenir posibles complicaciones tardías de la enfermedad.

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