En función de los hallazgos clínicos, pueden considerarse seis opciones de tratamiento:

  1. Extracción del fragmento.
    Extracción del fragmento coronoradicular y subsiguiente restauración de la dentina expuesta por encima del nivel gingival.
  2. Extracción del fragmento y gingivectomía (a menudo, ostectomía).
    Extracción del fragmento junto a tratamiento endodóncico y restauración postecorona. Este tratamiento debe ir precedido por una gingivectomía y ostectomía con osteoplastia. Este tratamiento está indicado en las fracturas coronoradiculares con extensión subgingival.
  3. Extrusión ortodóncica del fragmento apical.
    Extracción del fragmento coronal junto a tratamiento endodóncico y extrusión ortodóncica del fragmento apical remanente que presente suficiente longitud, después de la extrusión, para retener una restauración de poste – corona.
  4. Extracción quirúrgica.
    Extracción del fragmento móvil, con posterior reposición quirúrgica del fragmento apical en una posición más coronal. Una rotación de 90º o 180º puede ofrecer una mejor posición para la curación del ligamento periodontal, ya que la fractura suele exponer la cara labial y suele poderse salvar una mayor parte de ligamento periodontal.
  5. Decoronación.
    Se planifica una opción implantológica. Se deja el fragmento radicular “in situ” para evitar la reabsorción del hueso alveolar y, por tanto, mantener el volumen del proceso alveolar para una posterior instalación óptima del implante.
  6. Extracción.
    Extracción con colocación inmediata o retardada de un implante o tratamiento de prótesis fija. La extracción es inevitable en los casos de fractura coronoradicular muy profundas, siendo la peor la fractura vertical.

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