Objetivo:
Evaluar el impacto de la técnica sedoanalgésica en el dolor experimentado por el paciente.
Métodos:
Estudio transversal realizado en pacientes consecutivos con parálisis cerebral (PC) que se infiltraron con toxina botulínica A (OnabotA). Los pacientes fueron divididos en 4 grupos según la
estrategia analgésica asignada: Grupo I, sin sedación o crema anestésica tópica; Grupo II, inhalación de óxido nitroso; Grupo III, sedación intravenosa profunda y Grupo IV, sedación ligera con benzodiacepinas. El dolor se evaluó con diferentes escalas según la edad  del  paciente. Los  padres clasificaron su satisfacción con la comodidad de su hijo mediante una escala tipo Likert de 5 puntos. La variable primaria de eficacia fue la proporción de pacientes que experimentaron un nivel de dolor ≤ 2, según las escalas de dolor, en los diferentes grupos de estudio.
Resultados:
De los 124 pacientes incluidos en el estudio, 56 (45,2%) experimentaron un nivel de dolor ≤ 2. En el Grupo III, una proporción significativamente mayor de pacientes presentó un nivel de dolor ≤ 2, p
<0,001, en comparación con todos los grupos de estudio, respectivamente. La inyección de OnabotA fue guiada por ultrasonografía en 109 (87,9%) pacientes y por referencia anatómica en 15 (12,1%).
Conclusión:
En los pacientes con PC tratados con infiltraciones de OnabotA, la estrategia sedoanalgésica tuvo un impacto significativo en el dolor experimentado por el sujeto. Seleccionar una estrategia analgésica apropiada es crucial para reducir el estrés asociado con la administración de inyecciones de OnabotA en niños con PC.

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