Cáncer: uno de los grandes desafíos del siglo XXI

El cáncer mata a millones de personas cada año y es uno de los mayores desafíos de salud de la humanidad. Al estimular la capacidad inherente de nuestro sistema inmunológico para atacar a las células tumorales, los científicos laureados con el premio nobel de medicina del pasado año han establecido un principio completamente nuevo para la terapia contra el cáncer.

La inmunoterapia, en lugar de atacar directamente las células tumorales como hace la quimioterapia tradicional, hace uso de las defensas naturales del organismo (los linfocitos) para combatir las células cancerosas. La idea no es nueva, pero no había sido tomada muy en serio hasta hace unas cuántos décadas.

Dos eminencias; una misma conclusión

Durante la década de 1990, en su laboratorio en la Universidad de California, Berkeley, James P. Allison estudió la proteína de células T CTLA-4. Fue uno de los científicos que observó que CTLA-4 funcionaba como un freno para las células T.

finales de 1994, Allison y su equipo realizaron un primer experimento cuyos los resultados fueron espectaculares en ratones. Y a pesar del poco interés demostrado por la industria farmaceútica, Allison siguió sus intensos esfuerzos para desarrollar, siguiendo esta ruta, una terapia para humanos.

En 1992, unos años antes del descubrimiento de Allison, Tasuku Honjo descubrió PD-1, otra proteína expresada en la superficie de las células T. Exploró meticulosamente su función en una serie de experimentos realizados durante muchos años en su laboratorio de la Universidad de Kyoto. Los resultados mostraron que PD-1, al igual que CTLA-4, funcionaba como un freno de células T, pero operando a través de un mecanismo diferente. En experimentos con animales, el bloqueo PD-1 también demostró ser una estrategia prometedora en la lucha contra el cáncer, tal y como demostraron Honjo y otros grupos. Esto abrió el camino para utilizar PD-1 como un objetivo en el tratamiento de pacientes. El desarrollo clínico se produjo y en 2012 un estudio clave demostró una clara eficacia en el tratamiento de pacientes con diferentes tipos de cáncer.

Resultados prometedores

Los resultados fueron asombrosos y condujero a una remisión a largo plazo y una posible cura en varios pacientes con cáncer metastásico, padecimiento que había sido considerado hasta ahora como intratable.

Figura: Superior izquierda: la activación de las células T requiere que el receptor de las células T se una a las estructuras de otras células inmunes reconocidas como “no propias”. También se requiere una proteína que funcione como un acelerador de células T para la activación de las células T. CTLA-4 funciona como un freno en las células T que inhibe la función del acelerador. Abajo a la izquierda: los anticuerpos (verde) contra CTLA-4 bloquean la función del freno que conduce a la activación de las células T y ataca a las células cancerosas. Superior derecha: PD-1 es otro freno de células T que inhibe la activación de las células T. Abajo a la derecha: los anticuerpos contra PD-1 inhiben la función del freno que conduce a la activación de las células T y al ataque altamente eficiente contra las células cancerosas.

Allison y Honjo enseñaron cómo diferentes estrategias para inhibir estos frenos en el sistema inmunológico, pueden usarse en el tratamiento del cáncer. Los descubrimientos de los dos laureados constituyen, en palabras del Instituto Karolinska, un hito en la lucha contra el cáncer.

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http://blogs.ciencia.unam.mx/cienciamundo/2018/10/01/imunoterapia-hito-en-la-lucha-contra-el-cancer/