Un estudio ha identificado mayores espesores corticales en el lóbulo frontal en un grupo de personas de edad avanzada que presentaban altos niveles de educación (quince años o más de escolarización). Los años de educación son la medida más habitual para referirse al concepto de reserva cognitiva.
El estudio se ha llevado a cabo analizando datos de neuroimagen de 122 personas cognitivamente sanas (87 mujeres y 35 hombres), con una edad media de 68,2 años. En el trabajo se observaron, mediante resonancia magnética, las áreas del cerebro cuyo espesor cortical difería entre personas de edad avanzada que presentaban altos niveles de educación y personas que habían recibido menos años de educación formal. Los análisis indicaron que el grupo con más educación se caracterizaba por presentar mayores espesores corticales en el lóbulo frontal, concretamente en las regiones prefrontales del cingulado anterior y la corteza orbital. En una segunda fase se investigó si estas regiones se distinguían molecularmente por un perfil de expresión genética distinto al del resto de áreas del cerebro. Se observó que, en comparación con el resto de regiones de la corteza cerebral, las áreas donde las personas con altos niveles de educación presentaban más grosor cortical están caracterizadas por una sobreexpresión de familias de genes implicados en la transmisión sináptica (y, por tanto, en mecanismos de plasticidad cerebral) y de familias de genes involucrados en las respuestas inmunológicas.
Los datos son relevantes porque confirman estudios anteriores que habían sugerido que la educación, en tanto que actividad cognitivamente estimulante, modula los mecanismos de plasticidad cerebral.

 

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J Neurosci 2019; Apr 8. [Epub ahead of print]