A medida que los gobiernos de países como Estados Unidos, Alemania, Italia y el Reino Unido, exploran la posibilidad de emitir los llamados “pasaportes de inmunidad”, se advierte que tal acción plantea significativos problemas, equitativos y legales. Alexandra L. Phelan, profesora asistente en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown y miembro del Centro para la Ciencia y Seguridad de la Salud Global, escribió en The Lancet que los pasaportes de inmunidad “crean una restricción artificial sobre quién puede y no puede participar en actividades sociales y económicas, advirtiendo que esto constituye un incentivo perverso para que las personas busquen infectarse. Los pasaportes de inmunidad también enfrentarían desafíos legales. Si bien el Reglamento Sanitario Internacional prohíbe las medidas de salud que son discriminatorias, en la actualidad, los países pueden no tener leyes para abordar expresamente la discriminación experimentada por aquellos sin “inmunoprivilegio”. Por el contrario, cuando se desarrolla una vacuna, los “certificados de vacunación” pueden ser una herramienta importante para incentivar la vacunación, la protección de la evidencia y reanudar el comercio internacional y los viajes. Phelan también dijo que hasta que una vacuna COVID-19 esté disponible y sea accesible, la salida de esta crisis se basará en las prácticas establecidas de pruebas de salud pública, rastreo de contactos, cuarentena de contactos y aislamiento de casos”. “El éxito de estas prácticas depende en gran medida de la confianza pública, la solidaridad y el tratamiento, y no en afianzar, las desigualdades e injusticias que contribuyeron a que este brote se convirtiera en una pandemia.

Palabras clave: pasaportes de inmunidad, inmunoprivilegio, vacuna COVID-19

Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=96071