En la actualidad, la obesidad y el síndrome metabólico son enfermedades que representan un grave problema global de salud pública. A consecuencia de ello, en las últimas décadas ha aumentado el interés por estudiar los efectos de estas patologías sobre el funcionamiento del sistema nervioso central. Uno de los aspectos más ignorados en la bibliografía ha sido el impacto que tienen sobre los sistemas sensoriales, entre los que se encuentra el olfato. El sistema olfativo se relaciona con distintas funciones vitales, como activar mecanismos de defensa, contribuir a la inducción de reflejos apetitivos y digestivos, y reconocer individuos de su misma especie, e incluso tiene implicaciones sociosexuales. Se sabe que, además, desempeña un papel importante en la ingesta de alimentos, en la decisión de lo que se va a consumir, en los mecanismos de apetito y saciedad y, por ende, está involucrado en el desarrollo de obesidad. Estudios clínicos han demostrado que pacientes con obesidad presentan hiposmia con mayor frecuencia en comparación con sujetos delgados de la misma edad. También se han encontrado alteraciones en el olfato de roedores que presentan obesidad o rasgos similares a los del síndrome metabólico del humano. Las causas por las cuales existe esta asociación apenas están comenzando a investigarse; en este trabajo se revisan los estudios que han intentado entenderla desde un enfoque clínico y preclínico, así como los mecanismos biológicos que hasta el momento se han explorado en la bibliografía.

Para ver el artículo completo dar clic en el siguiente enlace:

https://neurologia.com/articulo/2019204