La Academia Americana de Neurología ha publicado una nueva directriz de tratamiento del síndrome de Tourette, un trastorno del neurodesarrollo que comienza en la niñez y que provoca vocalizaciones involuntarias y movimientos repetitivos (tics). Según la directriz, un diagnóstico preciso, una evaluación médica continua de la gravedad de los tics y tratamientos como la terapia conductual y los medicamentos pueden ayudar a gestionar los tics.
El panel multidisciplinar de especialistas que han elaborado las recomendaciones afirma que el síndrome de Tourette y otros trastornos de tics crónicos pueden ser muy problemáticos para la persona diagnosticada y su familia, por lo que es importante informar a los afectados que los tics podrían mejorar con el tiempo y facilitar todas las opciones de tratamientos disponibles, que incluyen educación, terapias conductuales, medicamentos o espera vigilante.
La directriz señala que simplemente «observar y esperar» es un método de gestión aceptable para los tics que no provoquen discapacidad física, dolor, distrés emocional ni bochorno social. Este método debe combinarse con la educación para ayudar a la persona a comprender y a gestionar mejor el trastorno. Los niños con tics y sus cuidadores deben ser informados de que hay muchas probabilidades de que los síntomas mejoren a finales de la adolescencia.
El primer tratamiento que se tome en cuenta para los tics debe ser una intervención conductual integral, que implica entrenamiento en relajación, entrenamiento en la reversión de hábitos y terapia conductual. Cuando hay más beneficios que riesgos, la directriz indica que los médicos podrían recetar antipsicóticos para los tics. Otros tratamientos posibles incluyen la toxina botulínica, el cannabis y la estimulación cerebral profunda para los adultos con un síndrome de Tourette grave resistente a los fármacos.

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Neurology 2019; 92: 896-906