Un sorprendente hallazgo realizado sobre una muestra pequeña de niños con trastornos del espectro autista (TEA) sugiere que un microbioma saludable podría aliviar los síntomas del autismo.
Los 18 niños tratados en el estudio tenían una diversidad más baja de bacterias en los intestinos al inicio de la investigación. Todos recibieron un trasplante fecal a diario durante 7-8 semanas. El tratamiento equilibró el microbioma intestinal y redujo tanto sus síntomas digestivos (diarrea, estreñimiento, dolor de estómago) como sus síntomas de autismo. Al inicio del estudio, el autismo de un 83% de los niños se calificó como grave. Al final del estudio, solo un 17% tenían un autismo grave; un 39%, un autismo leve o moderado, y un 44% se encontraban por debajo del umbral de un TEA leve. Una evaluación profesional de los síntomas de los niños encontró una reducción del 45% en la sintomatología autista en comparación con el inicio del estudio. Las mejoras persistieron durante el período de seguimiento de dos años.
Según los autores, no está claro exactamente cómo la mejora del microbioma ayuda con los síntomas del autismo. Como todos los niños tenían graves problemas digestivos, es posible que quizá se sintieran más cómodos y fueran más capaces de concentrarse y aprender. Además, quizá los microorganismos más saludables en los intestinos podrían enviar compuestos al cerebro que ayuden a los niños a aprender y a realizar conexiones.

 

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Sci Rep 2019; 9: 5821