Introducción

El primer informe de la Global Initiative for Asthma (GINA) fue publicado en 1995, como una iniciativa conjunta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI) estadounidense. Desde entonces, el documento se actualiza con regularidad y, aunque no tiene el típico carácter de guía médica, establece las normas mundiales de manejo del asma. En la actualización de 2019, se han introducido cambios sustanciales, relativos al tratamiento farmacológico del asma, sobre todo del asma leve. En el presente artículo se presentan las mencionadas novedades y una selección adicional de datos relevantes para la práctica habitual.

Los cambios más importantes del informe GINA 2019

En el informe GINA 2019 se ha introducido un cambio sustancial relativo a la farmacoterapia del asma: ya no se aconseja la medicación de rescate en monoterapia con un agonista β2 de acción corta (SABA) en el paso 1 del tratamiento del asma. En la actualidad, GINA recomienda el uso de glucocorticoides inhalados (GCi) como tratamiento antinflamatorio en todos los enfermos de asma1, sobre todo para reducir el riesgo de exacerbación. La nueva opción de tratamiento de contol del asma, aplicable en enfermos elegibles para el tratamiento del paso 1 o 2, es la medicación de rescate con un fármaco compuesto de GCi-formoterol a dosis bajas. Si dicho fármaco no está disponible o es demasiado caro, el enfermo puede usar GCi a dosis bajas cada vez que se administra SABA.

Dichos cambios resultan del análisis de los datos relativos al tratamiento del asma leve

1) Las exacerbaciones del asma, incluidas las potencialmente mortales, también se dan en enfermos con una leve agudización de los síntomas; la aplicación de GCi reduce este riesgo.

2) Se acentúa el riesgo referente a la monoterapia con SABA como medicamento de rescate en el asma (recomendado desde hace años en el paso 1). Se ha demostrado, pues, que en el origen del asma yace una inflamación de las vías respiratorias que también se diagnostica en los enfermos con síntomas poco frecuentes o leves. Se ha evidenciado que el tratamiento del asma mediante la medicación de rescate en monoterapia con SABA aumenta el riesgo de exacerbaciones y tiene que ver con un empeoramiento de los resultados de las pruebas de la función respiratoria. El uso sistemático de SABA también se relaciona con la exacerbación del proceso inflamatorio de las vías respiratorias. El uso excesivo de SABA, definido como la dispensación de ≥3 inhaladores en un año, aumenta el riesgo de exacerbaciones graves; y el abuso significativo (≥12 envases al año), el riesgo de muerte relacionada con el asma.

3) Asimismo, se ha subrayado que hay que evitar proporcionar información contradictoria a los enfermos; esto ocurre cuando al principio se les advierte de la necesidad de usar SABA en caso de aparición de los síntomas, para luego recomendarles (a pesar de observar su eficacia) reducir su aplicación con el uso sistemático de medicamentos de control del asma.

4) Los enfermos con síntomas poco frecuentes no suelen seguir las recomendaciones relativas al uso sistemático de GCi, lo que los expone a la monoterapia con SABA que es perjudicial para su salud2

5) El tratamiento de rescate con GCi-formoterol a dosis bajas en un solo inhalador en los enfermos elegibles para la terapia del paso 2, asegura una reducción del riesgo de exacerbación parecida al uso sistemático de GCi a dosis bajas (con una dosis total de GCi considerablemente menor) y una reducción significativa (en torno a ⅔) del riesgo de exacerbaciones graves en comparación con la medicación de rescate con SABA. La recomendación relativa a la medicación de rescate con un fármaco compuesto de GCi-formoterol a dosis bajas tiene su base en los datos provenientes de dos grandes ensayos aleatorizados, donde dicho procedimiento se comparó con el uso sistemático de GCi (2 ensayos) y el uso sistemático de SABA (1 ensayo) en enfermos elegibles para la terapia del paso 2.3,4 El ensayo PRACTICAL, cuyos resultados fueron publicados en The Lancet en agosto de 2019, proporcionó un argumento adicional a dicha recomendación. En este ensayo se comparó la medicación de rescate con un fármaco compuesto de budesonida-formoterol a dosis bajas frente al uso sistemático de budesonida y un tratamiento de rescate con terbutalina.5 Se trató de un gran ensayo aleatorizado (885 pacientes sujetos al análisis), abierto (con ocultación de la asignación a los grupos para la persona que realizó el análisis estadístico), de 52 semanas de duración. En el ensayo se incluyeron pacientes de asma que durante los 3 meses previos habían recibido SABA a modo de rescate o GCi a dosis bajas o intermedias de manera sistemática. En los enfermos medicados con Gci-formoterol a demanda, se comprobó una reducción de las incidencias de exacerbación grave del asma en comparación con el grupo que recibía GCi de manera sistemática.

Para ver la guía completa dar clic en el siguiente enlace:

https://ginasthma.org/wp-content/uploads/2019/07/GINA-Spanish-2019-wms.pdf