La FSF es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Pediatría, y generalmente se debe a procesos infecciosos banales que no van a requerir realización de pruebas complementarias ni tratamiento antibiótico. Es por ello por lo que conocer la epidemiología, diferente según la edad del paciente y el estado de inmunización, y realizar una correcta anamnesis y EF con apoyo de las escalas disponibles, es imperativo para identificar aquellos pacientes que estén en riesgo de infecciones bacterianas graves (IBG). En ellos, habrá que hacer una petición justificada de pruebas complementarias y tratar acorde a la epidemiología más frecuente. En los pacientes con bajo riesgo de IBG, que serán la mayoría, es preciso tranquilizar a los padres, comunicando los signos y síntomas de alerta de progresión ogravedad y combatir la fiebrefobia, prescribiendo antitérmicos para tratar el malestar asociado y reevaluar cuando sea preciso.

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