Puntos clave
• La evidencia actual es consistente con las bajas tasas de transmisión periparto y no es concluyente acerca de la transmisión en el útero de SARS-CoV-2 de madres con COVID-19 a sus recién nacidos.
• Los recién nacidos pueden adquirir SARS-CoV-2 después del nacimiento. Su sistema inmune inmaduro deja a los recién nacidos vulnerables a infecciones virales respiratorias graves, lo que aumenta la preocupación de que el SARS-CoV-2 pueda causar una enfermedad grave entre los recién nacidos.
• Se deben tomar precauciones de aire, gotas y contacto cuando se atiende partos de mujeres con COVID-19 debido a la mayor probabilidad de aerosoles de virus maternos y la posible necesidad de administrar reanimación neonatal a bebés con infección por COVID-19, que puede generar aerosoles de virus.
• Cuando el entorno físico lo permita, los recién nacidos deben separarse al nacer de madres con COVID-19. Las familias que eligen tener a sus bebés en la habitación con la madre deben ser educadas sobre el riesgo potencial para el recién nacido de desarrollar COVID-19.
• El SARS-CoV-2 no se ha detectado en la leche materna hasta la fecha. Las madres con COVID-19 pueden extraer la leche materna para alimentar a sus bebés con cuidadores no infectados hasta que se cumplan los criterios maternos específicos.
• Los bebés nacidos de madres con COVID-19 deben hacerse (de estar disponible) la prueba de SARS-CoV-2 a las 24 horas y, si todavía están en el hospital, a las 48 horas después del nacimiento.
• Un recién nacido que tiene una infección documentada por SARS-CoV-2 requiere un seguimiento ambulatorio frecuente por teléfono, telemedicina o en consultorio hasta 14 días después del alta.
• Después del alta hospitalaria, se recomienda que una madre con COVID-19 mantenga una distancia de al menos metros del recién nacido, y cuando esté más cerca use un barbijo e higiene de manos para el cuidado del recién nacido hasta que (a) esté afebril por 72 horas sin uso de antipiréticos, y (b) han transcurrido al menos 7 días desde que aparecieron los primeros síntomas.
• Una madre con COVID-19 cuyo recién nacido requiere atención hospitalaria continua debe mantener la separación hasta que (a) esté afebril durante 72 horas sin el uso de antipiréticos, y (b) sus síntomas respiratorios mejoren y (c) se obtengan resultados negativos de al menos dos pruebas consecutivas recolectadas con ≥ 24 horas de diferencia.

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