Un estudio pequeño pero riguroso publicado en JC Insight indica que, una dieta baja en carbohidratos y alta en lípidos mejora el síndrome metabólico, aun cuando no se modifique el peso corporal.[1]

Un recordatorio rápido: el síndrome metabólico se define por tener al menos tres de los cinco factores de esta lista.

Estos factores parecen estar vinculados a resistencia a la insulina, de manera que evitar la secreción de insulina (limitando la ingesta de carbohidratos) siempre ha tenido sentido. De hecho, estudios previos en torno a dietas bajas en carbohidrato han demostrado mejoras en los parámetros del síndrome metabólico, pero tales dietas también se asociaron a pérdida de peso, lo cual condujo a una gran pregunta: ¿Son beneficiosas las dietas bajas en carbohidratos porque ayudan a las personas a bajar de peso, o porque haya algo intrínsecamente malo con respecto a los carbohidratos en sí?

El artículo de JC Insight finalmente nos da la respuesta, y a los productores de carbohidratos en el mundo no les va a gustar.

Este fue un estudio fisiológico; 16 individuos fueron aleatorizados a tres dietas diferentes por periodos de 4 semanas.

Cada individuo recibió de manera aleatoria una dieta baja en carbohidratos, una dieta moderada en carbohidratos o una dieta alta en carbohidratos. Los niveles de proteína se mantuvieron fijos, así que hay que considerar que en este caso carbohidratos bajos y lípidos altos son sinónimos. Cada participante recibió cada dieta con descansos de dos semanas entre ellas.

Por tanto, hicieron las veces de sus propios controles; un diseño inteligente que se eligió en un estudio pequeño como este. Fue crucial que las dietas se idearon para tener un contenido calórico total que no diera por resultado cambios en el peso. Esta no fue una intervención para bajar de peso; fue una intervención pura de cambio en la dieta.

Después de cada dieta de cuatro semanas, los investigadores midieron una serie de parámetros bioquímicos, y los resultados fueron muy reveladores.

Al analizar estos parámetros del síndrome metabólico no hubo cambio significativo en el perímetro de la cintura o en la presión arterial, pero los valores de glucosa en ayunas y de triglicéridos fueron más bajos de manera estadísticamente significativa en el grupo con dieta baja en carbohidratos, en tanto que las lipoproteínas de alta densidad fueron más altas.

De hecho, de los 16 individuos en el estudio, nueve ya no cumplieron los criterios para síndrome metabólico después de 4 semanas de llevar a cabo la dieta baja en carbohidratos. En comparación, solo un individuo ya no cumplió la definición de síndrome metabólico tras cuatro semanas de apegarse a una dieta rica en carbohidratos.

Otros hallazgos sorprendentes: Los valores sanguíneos de lípidos saturados en realidad fueron más bajos en el grupo con bajos carbohidratos, el cual tuvo una ingesta de lípidos saturados sustancialmente más alta (sobre todo en forma de queso). Esto sostiene que la falsa afirmación: ‘Eres lo que comes’, no concuerda bien con la ciencia metabólica moderna.

Durante las últimas cinco décadas se ha disparado el consumo de carbohidratos en estadounidenses, y en consecuencia, las tasas de síndrome metabólico. Hasta el momento, este estudio es el mejor en indicar que esta relación no solo es impulsada por los incrementos en el peso corporal, sino por los carbohidratos en sí. La batalla prolongada contra los lípidos puede resultar un caso de fuego amigo.

Referencia:
1. Hyde PN, Sapper TN, Crabtree CD, LaFountain RA, y cols. Dietary carbohydrate restriction improves metabolic syndrome independent of weight loss. JCI Insight. 20 Jun 2019;4(12). pii: 128308. doi: 10.1172/jci.insight.128308. PMID: 31217353.

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https://espanol.medscape.com/verarticulo/5904254