La enfermedad infecciosa denominada COVID-19, es causada por el coronavirus del tipo SARS-CoV-2. Tanto el virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que se presentara el brote epidémico en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

Con base a la evidencia disponible, la frecuencia de COVID-19 en niños es menor que en el adulto. Una revisión sistemática realizada por Ludvigsson en la que se incluyeron 45 estudios realizados de enero a marzo del 2020 mostró que los niños representaron del 1-5% de los casos diagnosticados con COVD-19; así mismo se encontró que a diferencia de los adultos, cursaban con enfermedad leve (2).

En China, el 2.4% de los casos reportados pertenecían a pacientes en edad pediátrica y de estos casos, solo el 0.2% evolucionó a enfermedad severa (3). En México, al 29 de abril del 2020, se reportaron 389 casos confirmados en menores de 20 años, que representan el 2.2% del total de casos, estando el mayor porcentaje (42%) en el rango de edad de 15 a 19 años (4).

La enfermedad COVID-19 se puede presentar en niños de todas las edades, incluyendo los neonatos. No se ha confirmado la transmisión vertical toda vez que las muestras de líquido amniótico, tejido placentario, sangre de cordón umbilical y exudado faríngeo en los recién nacidos fueron negativas en las series de casos publicadas hasta ahora (5). No obstante, ante la notificación del caso de un recién nacido confirmado a las 36 horas de vida extrauterina, las medidas de higiene y precauciones basadas en la transmisión deben asegurarse durante la atención del parto y después del nacimiento (6).

Se sabe que los niños pueden infectar, pero no se sabe aún cuán importantes han sido en la dinámica de transmisión de la enfermedad.

De manera general se describe un periodo de incubación de 2 a 14 días (7). El mecanismo de transmisión principal es a través del contacto con secreciones respiratorias de personas infectadas. Es probable que exista transmisión desde antes de la aparición de los síntomas, por eso es importante insistir en realizar las medidas de prevención en los niñas, niños y adolescentes (NNA). Se ha documentado en heces la presencia del virus SARS-CoV-2 por RT-PCR en pacientes pediátricos sanos, lo cual no significa que tenga una infección activa, pero se debe tomar en cuenta como una posible vía de transmisión y se debe recalcar las medidas de prevención, principalmente el lavado de manos (8).

Si bien las manifestaciones clínicas más frecuentes son la fiebre y la tos, una serie de 78 casos pediátricos de los Estados Unidos de norte América, 68% (53 casos) no presentaron fiebre (9). Otras manifestaciones clínicas reportadas son rinorrea, odinofagia, conjuntivitis, artralgias. mialgias, disnea (dato de gravedad), cefalea o irritabilidad, síntomas gastrointestinales (diarrea, vómito, dolor abdominal) (8) (10). Recientemente se han reportado manifestaciones cutáneas como signo clínico asociado a COVID-19 (11).

Debido a que se trata de un nuevo padecimiento, la información relacionada a COVID-19 está sujeta a constante actualización a medida que avanzan los reportes de casos.

El presente documento reúne la mejor evidencia disponible al día de su publicación, referida en artículos científicos y la opinión de expertos de las instituciones del sistema de salud de México. Se hizo un ejercicio de síntesis para ponerla a disposición de los profesionales de la salud; toda vez que, aunque las NNA hasta el momento, forman parte de la población con menor riesgo en esta pandemia; se requiere contar con una guía que garantice el cumplimiento del principio del interés superior de los NNA, tal como lo dicta el artículo cuarto de nuestra Constitución.

Para ver el artículo completo dar clic en el siguiente enlace:

https://coronavirus.gob.mx/wp-content/uploads/2020/05/Lineamientos_prevencion_deteccion_atencion_COVID_NNA-1.pdf