Los resultados de un estudio no solo han ofrecido nueva información sobre el deterioro de la memoria de trabajo relacionado con la edad, sino que también muestran que los efectos negativos relacionados con la edad no son inmutables y que puede recuperarse la función superior de memoria de trabajo que se tenía a una edad más joven.
Los investigadores sospechan que este deterioro ocurre porque las distintas regiones cerebrales implicadas en la memoria de trabajo pierden la sincronización entre sí. Entonces, diseñaron una capucha especial de electroencefalograma con unos electrodos que dirigían una corriente eléctrica de bajo nivel a la neocorteza y los lóbulos frontales; la aplicaron a 42 adultos mayores, de 69 a 76 años, a los cuales pidieron que realizaran tareas de memoria con y sin la estimulación cerebral en días distintos. Los sensores permitieron a los investigadores sintonizar de forma precisa la estimulación según las frecuencias eléctricas del cerebro de cada individuo.
Mientras recibían la estimulación cerebral activa durante 25 minutos, la memoria de trabajo de las personas mayores mejoró hasta el nivel de adultos de 20 a 29 años que realizaron las mismas tareas como grupo control. Las mejoras en la función cerebral se correlacionaron con un aumento en las interacciones entre las ondas del cerebro en la corteza temporal izquierda y prefrontal. El efecto duró al menos 50 minutos tras el final de la estimulación cerebral, aunque probablemente la duración del efecto fuera superior.

   

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Nat Neurosci 2019; 22: 820-7