La Estrategia Mundial contra la Malaria 2016-2030 fue aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2015. Su audaz objetivo es un mundo sin paludismo. Se pretende que en 2030 se reduzca en un 90% la carga de mortalidad por esta enfermedad. Anualmente son diagnosticados más de 200 millones de nuevos casos. Desde 2000 se han reducido significativamente casos y defunciones, pero en años recientes se ha estancado el declive. El paludismo avanza en algunos países, sobre todo en Latinoamérica. Desde que Alphonse Laveran identificó el agente causal de la malaria en 1880, son muchos los descubrimientos que se han realizado en este campo, podemos citar: la descripción de las diferentes especies del parásito, el vehículo de transmisión y la llegada de la cloroquina. La malaria, sin embargo, no desapareció del planeta. Los intentos de globalizar las medidas antipalúdicas desarrolladas por la Organización Mundial de la Salud, no tuvieron el éxito esperado. La búsqueda de una vacuna eficaz y segura es muy reciente. La vacuna RTS,S/AS01 (RTS,S) es la primera y, hasta la fecha, la única efectiva. Permite reducir significativamente la incidencia de la enfermedad y la potencial letalidad para los niños africanos. En la situación actual, con el trasfondo de la pandemia, algunos autores han hecho estimaciones muy preocupantes. En 2020, en el peor de los escenarios posibles, las muertes por paludismo en el África subsahariana serían unas 769 000. Supondría volver a las tasas de mortalidad de principios de siglo. La causa sería la suspensión de las campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas y la reducción del acceso a antipalúdicos eficaces. Las esperanzas generadas por la vacuna contra la covid-19 no deben oscurecer otras enfermedades infecciosas cuya erradicación es, hoy por hoy, imposible.

Palabras clave: paludismo, malaria,

Fuente: https://elpais.com/planeta-futuro/2021-01-06/entre-incertidumbres-y-exitos-la-lucha-contra-la-malaria-en-los-ultimos-cien-anos.html