La diarrea crónica es común y se presenta como la primera presentación de varios diagnósticos o como un trastorno prolongado en el que la frecuencia, la urgencia y la incontinencia de las deposiciones tienen un impacto importante en la calidad de vida. Es necesario realizar una buena historia clínica, con diferentes causas a considerar: el inicio y la duración de los síntomas, los tratamientos previos, las condiciones coexistentes, los viajes y el uso de drogas pueden ser todos relevantes. Las pruebas incluyen análisis de sangre y heces.

La exclusión de la enfermedad inflamatoria intestinal y la neoplasia colorrectal es importante y puede requerir una colonoscopia. La enfermedad celíaca, la colitis microscópica y la diarrea por ácidos biliares son afecciones comunes que no deben pasarse por alto, ya que se dispone de una terapia específica para cada una de ellas. Los trastornos funcionales del intestino con diarrea son frecuentes y se superponen con otras afecciones más tratables.

La evaluación y los consejos dietéticos son útiles. El conocimiento de los alimentos con alto contenido de FODMAP, con la identificación de las sensibilidades individuales, a menudo es beneficioso.

Puntos clave

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