La enuresis nocturna es un trastorno común que puede conducir a varios problemas sociales y personales para los niños y sus padres [1]. La prevalencia de enuresis primaria nocturna (niños que nunca han estado consistentemente secos durante la noche) es del 15% en niños de 5 años y es dos veces más común en niños que en niñas.

El número de noches húmedas se reduce a medida que el niño crece [2]. Aunque el mecanismo de nocturia no se conoce adecuadamente, se cree que hay varios factores involucrados como vejiga pequeña, alta producción de orina nocturna y la incapacidad del niño para despertar por la noche [3]. Los datos sobre niños iraníes indican que el 8% de los niños de primaria y preescolar sufren de enuresis nocturna [4].

El tratamiento médico para la enuresis en niños es potencialmente eficaz siempre que los niños afectados sigan un programa de tratamiento. La intervención conductual simple y la alarma de excitación son otras opciones que se utilizan como primera línea de tratamiento no farmacológico para la enuresis nocturna. Sin embargo, la necesidad principal en la intervención conductual es la participación de los padres y la motivación del niño, que no se logran fácilmente [5].

La farmacoterapia (es decir, el uso de desmopresina, imipramina y nortriptilina) es el segundo paso. Aunque algunos estudios demostraron que las drogas podrían reducir las noches / semanas húmedas, que es el resultado deseado, el efecto es insostenible después de la suspensión [6] y se han informado algunos efectos secundarios, como hiponatremia [7], hipotensión postural, sequedad de la boca, estreñimiento, transpiración, taquicardia, náuseas, letargo e insomnio [8].

Estos hallazgos muestran que son necesarias nuevas opciones terapéuticas para mantener secos y seguros a los niños enuréticos por períodos más largos de tiempo.

Estudios recientes sugieren que los tratamientos no farmacológicos como la terapia nutricional pueden ser efectivos en niños con enuresis La evidencia ha revelado que la insuficiencia de vitamina D y omega-3 son factores de riesgo para la enuresis [9,10], por lo que su suplementación puede ser una posible solución para este trastorno. Estudios recientes han demostrado que la deficiencia de vitamina D puede ser la razón de la enuresis nocturna en niños.

La vitamina D tiene un papel importante en la homeostasis de calcio en el riñón: en el túbulo proximal, la 1,25-dihidroxivitamina D (1,25 (OH)2D) puede modificar el gen receptor sensible al calcio y regular la excreción de calcio, lo que afecta indirectamente la retención de líquidos [11]. Además, los investigadores han documentado que hay un enlace entre la nocturia y la apnea obstructiva del sueño (AOS) [12], que es un trastorno común entre los niños y es el resultado de niveles bajos de 25 (OH) D en suero [13].

Entonces, la suplementación de vitamina D puede proporcionar una solución para tratar la hipercalciuria, que se ha relacionado con la enuresis nocturna [14], y también puede reducir los trastornos del sueño, que son una causa ocasional de enuresis.

Los ácidos grasos poliinsaturados como el omega-3 constituyen un factor ambiental que puede actuar en la función del sistema nervioso central. Por lo tanto, la deficiencia de omega-3 puede afectar el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso, que puede causar prematuridad del sistema nervioso y micción anormal [15]. Además, los ácidos grasos omega-3 pueden influir en la enuresis nocturna primaria por regulación de la prostaglandina E2, la síntesis de óxido nítrico y la señalización cerebral [9]. Hay evidencia de que el omega-3 es un potente inhibidor de la síntesis de prostaglandina E2 [16].

Los estudios han demostrado que el efecto de las prostaglandinas en la vejiga urinaria es la relajación y la contracción dependiente de la dosis.

Un estudio in vitro documentó que las series de prostaglandina E, especialmente la prostaglandina E2, causa la contracción del músculo liso vesical y la relajación uretral [17,18]. Por lo tanto, el omega-3 puede prevenir la inestabilidad y la sobrecontractilidad de los músculos de la vejiga a través de la reducción de la síntesis de prostaglandina E2.

Por otro lado, algunos estudios han sugerido que el efecto del omega-3 en la enuresis nocturna puede implicar una interacción con la síntesis de óxido nítrico [19]. El omega-3 puede reducir las noches húmedas a través de posibles efectos sobre la vejiga y la contracción de la uretra al inhibir la síntesis de óxido nítrico. Esta evidencia indica que la suplementación con omega-3 puede ser un tratamiento alternativo para la enuresis nocturna.

Por lo tanto, de acuerdo con los mecanismos sugeridos de la vitamina D y del omega-3 en el tracto urinario, se diseñó el presente estudio para probar la hipótesis de que la vitamina D y el omega-3 disminuirían la enuresis nocturna pediátrica en comparación con el placebo.

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