El síndrome de ovario poliquístico (sop) es el desorden metabólico-hormonal más frecuente en las mujeres, pues  afecta a una de cada 10 en México (Moranet al., 2010). Se manifiesta con signos y síntomas causados por varios factores, entre ellos: menstruación irregular, aumento de peso o dificultad para bajar, caída de cabello,  acné, hirsutismo o exceso de vello, cansancio, dificultad para concentrarse o embarazarse. Por ejemplo, una mujer puede tener periodos irregulares y sobrepeso, pero no presentar acné; mientras que otra puede ser delgada y padecer acné o caída del cabello.
Actualmente se utiliza el criterio de Rotterdam (nih, 2012) para realizar un diagnóstico preciso. Si una mujer  resenta al menos dos de las siguientes características, tiene el síndrome:
  • Oligomenorrea o anovulación (ciclos menstruales mayores a 35 días o sin ovulación).
  • Signos clínicos o bioquímicos de hiperandrogenismo (acné, exceso de vello, caída de cabello o testosterona elevada en sangre).
  • Ovarios poliquísticos (confirmados por ultrasonido).
El sop puede afectar diferentes áreas, sin embargo, con cambios en el estilo de vida, las mujeres con esta condición pueden liberarse de la sintomatología y estar plenas y saludables. Una reciente investigación en Australia señala que
el tratamiento más eficaz no se basa en la medicación, sino en tres intervenciones: nutrición, ejercicio y salud mental (Teede et al., 2011). A continuación, nos enfocaremos en la nutricional.
1. VERDURAS
Ricas en fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes; se deben incluir verduras de distintos colores, en especial aquellas de hoja verde. La papa entra en el grupo de los carbohidratos, al igual que el betabel y la zanahoria, por
su alto contenido de almidón.
2. PROTEÍNAS
Mantienen estables los niveles de glucosa y son necesarias para formar tejidos sanos, como piel, cabello y uñas. Algunos ejemplos de proteína animal son:
Pescado: rico en ácidos grasos omega-3, que son antinflamatorios. Consumirlo al menos dos veces por semana.
Res
Huevo
Pollo
Puerco
Mariscos
3. GRASAS BUENAS
Solemos pensar que la grasa es mala y que se debe comer lo menos posible, pero no es cierto. Hay varios tipos y se pueden dividir en buenas y malas. Ayudan a formar hormonas saludables, mejoran la función cerebral, proveen estructura a las células de cuerpo y dan la sensación de saciedad.
Ejemplos de grasas buenas son aceite de oliva, aceite de coco, aguacate, aceitunas oleaginosas (almendras, avellanas, cacahuates y nueces) y semillas (de girasol y chía).
4. CARBOHIDRATOS COMPLEJOS Y DE CARGA GLUCÉMICA BAJA
Su cantidad y la calidad son muy importantes en el tratamiento; elevan la glucosa en la sangre y, por lo tanto,
la insulina, síntoma que presentan muchas mujeres. Se recomienda una dieta que incluya carbohidratos complejos y con una carga glucémica baja. Una pequeña porción de los siguientes alimentos es un buen ejemplo: arroz
integral, tortilla de maíz, quinoa, avena, palomitas de maíz naturales, camote, zanahoria y fruta, especialmente
moras.
Las porciones de alimentos a consumir dependen de las características de cada mujer, así como de su actividad física.
5. ELIMINAR EL AZÚCAR
Es altamente recomendable disminuir el consumo de bebidas azucaradas (jugos y refrescos), pan dulce, pasteles, galletas, dulces, chocolates, jarabes y alimentos industrializados. Las pacientes con sop responden muy bien al tratamiento nutricional, el cual debe ser elaborado por un especialista en el área. Es importante incluir un plan de ejercicio y técnicas de manejo de estrés y salud mental para su éxito.
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