La pandemia que venimos sufriendo desde este año 2020, a causa de la enfermedad por coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19), ha marcado nuestras vidas y ha modificado nuestras conductas, nuestras percepciones y el entorno.

Esta situación de salud ha obligado a los gobiernos a tomar medidas importantes de restricción de la actividad normal de la sociedad, tanto en nuestro país como en todo el mundo, con indudables beneficios para la salud pública, pero con secuelas importantes en la economía y la salud mental de la población.

Al presentar su informe de actuación sobre los efectos de la COVID-19 y la salud mental, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, destacó que las personas que corren mayor riesgo en la actualidad son los trabajadores sanitarios que están en la primera línea de atención, las personas mayores, los adolescentes y los jóvenes, las personas con afecciones de salud mental preexistentes y las que están atrapadas en conflictos y crisis. La Directora del Departamento de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud, Déborah Kestel, dijo que se ha incrementado el número de personas con problemas de salud mental y que han aumentado las tasas de suicidio. Así mismo, el Director de la Organización Mundial de la Salud, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el impacto de la pandemia sobre la salud mental de la población es muy preocupante. El aislamiento social, el miedo al contagio y la pérdida de seres queridos se han agudizado debido a la falta de ingresos o del trabajo. Todo ello puede generar un escenario catastrófico para la salud mental. Sin embargo, cabe destacar que hasta la fecha no hay muchas publicaciones que investiguen el tema de la salud mental, tanto en México como en otros países. Existen pocos artículos observacionales en la literatura y muchos son de opinión o puntos de vista.

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