En el área odontológica, además de considerar las vías de contagio viables como la respiración de aerosoles de pacientes contagiados de COVID-19, contacto de objetos y superficies contaminadas con el virus, es importante considerar el contacto con la saliva, que es inevitable en un consultorio dental. La infección por SARS-CoV-2 representa para los odontólogos un riesgo profesional inherente en el consultorio, por los aerosoles y salpicaduras provenientes de la interacción del equipo dental y la saliva del paciente. Existen tres principales medidas preventivas que son aplicables al paciente y al personal que trabaja en una clínica o consultorio dental, además del equipo de protección personal y ocular y ropa de trabajo, la limpieza y la desinfección del consultorio también son barreras de protección.

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