Aunque sólo han pasado siete meses desde que se anunciaron los ganadores del Premio Nobel de Medicina, para uno de ellos se siente como “un recuerdo lejano”.

“Ha sido una montaña rusa”, le dice a BBC Mundo el científico británico Sir Peter Ratcliffe, quien, junto a los estadounidenses William Kaelin y Gregg Semenza, obtuvo el reconocimiento por sus descubrimientos sobre “cómo las células sienten el oxígeno disponible y se adaptan a él”.

Al anuncio del 7 de octubre le siguieron varios homenajes y distinciones. Y es que la trascendencia de sus investigaciones es inmensa, entre varias razones, porque están ayudando al desarrollo de nuevos tratamientos para la anemia y el cáncer.

Pero la alegría del premio duró poco: en cuestión de meses, el mundo entró en una guerra contra un coronavirus que ha dejado decenas de miles de muertos e infectados en diferentes países.

“Como todo el mundo, estoy triste por lo que está sucediendo, de alguna manera siento frustración, pero ante todo preocupación”, indica.

Recuerda otras epidemias, pero reflexiona sobre el impacto devastador que la pandemia de covid-19 está provocando en algunos lugares.

“Es difícil saber qué decir o cuáles son las observaciones correctas. La verdad es que nosotros, en este momento, realmente no sabemos dónde terminará todo esto”.

El problema de las primeras evaluaciones

Cuando le pregunto si, en general, podíamos haber estado mejor preparados para enfrentar esta pandemia, me dice que “seguro”.

Pero entiende que haya habido gente que no evaluó acertadamente la potencial gravedad de la epidemia.

“Creo que los primeros datos parecieron indicar que China había podido controlar la epidemia bastante bien, todos los detalles de eso aún están por emerger”, indica el también director del Instituto Target Discovery de la Universidad de Oxford.

“Está demostrado que (el coronavirus) ha sido mucho más grave en Europa y en Estados Unidos de lo que se pudo haber predicho”, pese a que “un buen número de expertos había advertido sobre los posibles problemas”.

Ratcliffe también es el director de Investigación Clínica del prestigioso Instituto Francis Crick (en Inglaterra), el cual se ha unido a la lucha contra el coronavirus desde el área de diagnóstico e investigación.

Al reflexionar sobre su país, señala que “el primer problema es que no estábamos tan preparados como podríamos haber estado”, indica el doctor.

Reconoce que resultaba fácil cometer errores cuando se analizó la situación del coronavirus en enero y en febrero.

“La mayoría de nosotros evaluamos mal la amenaza (…) Pero no tiene sentido culpar a nadie. Simplemente hay que seguir y hacer lo mejor que se pueda”, dice.

“Mi problema realmente es que pareciera (que las evaluaciones erróneas) siguen produciéndose. Todavía no hemos analizado todo lo que se debe hacer.

“En este país, aún estamos avanzando muy lentamente hacia una situación en la que intentamos controlar una epidemia que está en pleno desarrollo. Estamos esperando que pase lo mejor, esperando la posibilidad de que de alguna manera la epidemia se desvanezca”, agrega.

Pero la mayor parte de la evidencia que existe, no toda, apunta a que es poco probable que eso suceda, señala el experto.

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https://www.bbc.com/mundo/noticias-52404784