A medida que los cirujanos equilibran la necesidad de controlar el dolor posoperatorio de sus pacientes con el riesgo de que una operación de rutina se convierta en la puerta de entrada al uso prolongado de opioides o la adicción, un nuevo estudio muestra el poder de un enfoque que toma un camino intermedio. En una carta publicada en JAMA Surgery, un equipo de médicos de la Universidad de Michigan informa sobre los hallazgos de un estudio de 620 pacientes que se sometieron a cirugía en hospitales de Michigan, donde se rastreó el uso de analgésicos y se realizaron encuestas dentro de uno a tres meses después sus operaciones. La mitad de los pacientes no recibió opioides para el tratamiento del dolor o recibieron pequeñas prescripciones “por si acaso”. Los otros pacientes recibieron atención estándar, con la cantidad habitual de opioides indicada después de estas operaciones, de ellos, la mayoría no los tomó todos, dejando fármacos adicionales que pueden representar un peligro para el paciente o para otras personas en su hogar si se toman de forma inapropiada o se desvían para un uso ilícito. A pesar de las diferencias en el uso de analgésicos, los pacientes de ambos grupos estaban igualmente satisfechos con su atención e informaron una calidad de vida similar cuando se les contactó más tarde. Sin embargo, aquellos pacientes en el grupo ahorrador de opioides informaron haber experimentado menos dolor en general. Ryan Howard, autor principal del estudio y residente de cirugía, dijo que este estudio sugiere que los pacientes que reciben pequeñas prescripciones de estos fármacos o que no se les indica, pueden lograr niveles exitosos de recuperación después de la cirugía.

Palabras clave: dolor postquirúrgico, opioides,

Fuente: https://www.sciencedaily.com/releases/2021/01/210127135935.htm