Los datos gobiernan nuestras vidas más que nunca. Muchos de nosotros pasamos horas en línea todos los días, y constantemente se recopilan datos sobre lo que vemos o leemos, lo que compramos, lo que comemos, los mensajes que compartimos y las conversaciones que tenemos. Si bien no todos en el planeta están conectados al mundo digital, incluso para aquellos que viven en las áreas más remotas, los datos son importantes. La información es, después de todo, la forma en que damos sentido al mundo. Tenemos que poder medir cosas antes de poder mejorarlas.

Cada punto de datos representa un ser humano. Cada caso de una enfermedad registrada es una persona que se enfermó, que se preguntó si podría ser tratada, cuya familia estaba preocupada por ellos. Cada muerte, joven o vieja, es una persona perdida. Tal vez murieron por una enfermedad infantil porque no se vacunaron, tal vez por el VIH debido a la falta de acceso al tratamiento, o tal vez murieron por una enfermedad cardíaca en la edad adulta por fumar tabaco.

Recopilar datos sobre enfermedades y muertes, rastrear tendencias, medir el número de trabajadores de la salud y analizar la cantidad gastada en atención médica nos permite comprender por qué las personas se enferman y qué los mata. Estos indicadores se incluyen en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para permitirnos rastrear si estamos en el objetivo de mejorar la salud en todo el mundo. Cada año, las Estadísticas Sanitarias Mundiales publican datos recopilados en relación con estos indicadores, para mostrar tendencias y avances. El informe de este año fue publicado durante la Asamblea Mundial de la Salud en mayo.

Para ver las estadísticas sanitarias mundiales dar clic en el siguiente enlace:

https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/324835/9789241565707-eng.pdf