Aunque los casos de Zika han disminuido en los últimos años, “la expansión geográfica del mosquito Aedes aegypti a áreas donde la inmunidad a nivel de la población es baja representa un riesgo sustancial de futuras epidemias”, escribió Nadine C. Salisch, doctora, de Janssen Vaccines and Prevention, y sus colegas en un artículo publicado en Annals of Internal Medicine. Durante la investigación que se realizó en Holanda los científicos asignaron al azar a 100 voluntarios adultos sanos a una vacuna experimental contra el Zika candidata conocida como Ad26.ZIKV.001 en dosis baja, dosis alta o placebo. Aproximadamente el 80% de los pacientes en ambos grupos que recibieron la vacuna mostraron respuestas de anticuerpos durante un año después de la vacunación. La mayoría de los eventos adversos informados fueron de leves a moderados y de corta duración; los más comunes dolor o sensibilidad en el lugar de la inyección, dolor de cabeza y fatiga. Los hallazgos del estudio se vieron limitados por la incapacidad de evaluar la seguridad y la inmunogenicidad en un área endémica. Sin embargo, esta vacuna induce potentes respuestas neutralizantes específicas con una durabilidad de al menos 1 año, lo que respalda un mayor desarrollo clínico si reaparece una necesidad médica insatisfecha. Sin embargo, dijo Salisch, que la tasa actual de casos de Zika puede cambiar en cualquier momento y, en caso de que la situación lo requiera, están abiertos a vías regulatorias alternativas que nos ayuden a obtener los conocimientos necesarios sobre la seguridad y eficacia de las vacunas para seguir avanzando en el desarrollo de esta candidata.

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Fuente: https://www.medscape.com/viewarticle/946141#vp_2