Los informes iniciales sugieren que COVID-19 se asocia con una enfermedad grave que requiere cuidados intensivos en aproximadamente el 5% de las infecciones comprobadas. 1 Dado lo frecuente que se está volviendo la enfermedad, como en los brotes de infección respiratoria aguda grave más importantes (SARS (síndrome respiratorio agudo severo), MERS (síndrome respiratorio del Medio Oriente), influenza aviar A (H7N9) e influenza A (H1N1) pdm09— La atención crítica será un componente integral de la respuesta global a esta infección emergente.

El rápido aumento en el número de casos de COVID-19 en Wuhan, China, a fines de 2019 puso de relieve la rapidez con que los sistemas de salud pueden ser desafiados para proporcionar una atención adecuada. 1 Las proporciones de letalidad fueron 7 veces más altas para los pacientes en la provincia de Hubei en comparación con aquellos fuera de la región, 2.9% vs 0.4%, lo que enfatiza la importancia de la capacidad del sistema de salud en la atención de pacientes que están gravemente enfermos con COVID-19. 1

Este artículo aborda cuestiones relacionadas con las regiones donde las unidades de cuidados críticos tienen la capacidad de proporcionar ventilación mecánica, reconociendo que esta capacidad no existe en muchas regiones y que la capacidad podría excederse en muchos lugares. Es probable que esta capacidad diferencial para controlar la enfermedad tenga una influencia sustancial en los resultados del paciente.

Factores asociados con la necesidad de cuidados intensivos

Apreciar las características clínicas típicas y el curso de la enfermedad son cruciales tanto para prepararse para un número creciente de pacientes como para determinar la mejor forma de tratar a las personas infectadas. Los pacientes que han requerido cuidados críticos han tendido a ser mayores (edad media ≈60 años), y el 40% han tenido condiciones comórbidas, comúnmente diabetes y enfermedad cardíaca. 2 En general, se ha observado que los niños experimentan una enfermedad más leve, aunque la exposición perinatal puede estar asociada con un riesgo considerable. El pequeño número de mujeres embarazadas infectadas hasta ahora ha tenido un curso leve, 3pero casos limitados hacen que las predicciones sobre el curso de la enfermedad sean inciertas; sin embargo, la enfermedad grave en mujeres embarazadas fue una de las principales preocupaciones con la gripe A (H1N1) pdm2009. La mediana de duración entre el inicio de los síntomas y el ingreso en la UCI ha sido de 9 a 10 días, lo que sugiere un deterioro gradual en la mayoría de los casos. 4 La razón más documentada para requerir cuidados intensivos ha sido el soporte respiratorio, de los cuales dos tercios de los pacientes han cumplido los criterios para el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA). 2

Diferenciando de otras enfermedades

Dada la presencia de una serie de virus respiratorios circulantes, es importante diferenciar COVID-19 de otros patógenos, particularmente la influenza, y se hace principalmente usando muestras del tracto respiratorio superior (nasofaríngeo) o inferior (esputo inducido, aspirado endotraqueal, lavado broncoalveolar) para la transcriptasa inversa –Reacción en cadena de la polimerasa y cultivos bacterianos. Hay cambios radiográficos sugestivos pero inespecíficos, como las opacidades del vidrio esmerilado en la tomografía computarizada. 2 El acceso rápido a los resultados de las pruebas de diagnóstico es una prioridad de salud pública y clínica, lo que permite una clasificación eficiente de los pacientes y la implementación de prácticas de control de infecciones.

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https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2762996