Las úlceras crónicas son difíciles de tratar, requieren de una importante atención sanitaria así como de recursos materiales durante un largo periodo de tiempo. Además disminuyen en gran medida la calidad de vida de los pacientes que las sufren. En los estudios de los últimos años se ha propuesto el uso de un apósito antibacteriano con violeta de genciana y azul de metileno en el tratamiento de úlceras crónicas con signos de infección.

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