Si bien el SARS-CoV-2 afecta principalmente a los pulmones, el virus puede causar daños al sistema cardiovascular, tanto directamente a través del receptor 2 de la enzima convertidora de angiotensina como iniciando la inflamación sistémica. La inflamación sistémica persistente puede provocar disfunción vascular, un indicio temprano de riesgo de enfermedad cardiovascular. Para establecer los efectos potenciales del SARS-CoV-2 en la vasculatura sistémica de brazos y piernas, se realizó un análisis transversal en adultos jóvenes sanos. Este estudio se publica en la revista American Journal of Physiology y es el primero en investigar las implicaciones vasculares de contraer SARS-CoV-2 entre adultos jóvenes, sin enfermedades previas. Utilizando un diseño transversal se evaluó la función vascular de 3 a 4 semanas después de que los jóvenes dieron positivo para el nuevo coronavirus. Los principales hallazgos de este estudio fueron una función vascular sorprendentemente más baja y una rigidez arterial más alta en comparación con los controles sanos.

Palabras claves: alteraciones vasculares, adultos jóvenes, SARS-COV-2, enzima convertidora, angiotensina,

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