Alemania será el cuarto país del mundo que probará en humanos sustancias para un eventual vacuna contra el coronavirus. El Instituto Paul Ehrlich (PEI), competente en materia de vacunas y medicamentos biomédicos ha autorizado por primera vez en el país un ensayo clínico contra el COVID-19 en voluntarios sanos.

Se trata de hasta cuatro sustancias desarrolladas por la empresa biotecnológica BioNTech en colaboración con la farmacéutica Pfizer, que contienen información genética para la construcción de la llamada proteína de espiga del CoV-2 en forma de ácido ribonucleico (ARN).

Para el ministro de Sanidad, Jens Spahn, es un “salto cualitativo” que Alemania cuente ya -como algunos otros países, dijo- con una posible vacuna que permita realizar un estudio clínico. El proceso de desarrollo de una potencial vacuna, sin embargo, durarán meses.

En la primera fase del estudio clínico se probará respectivamente en 200 voluntarios sanos en edades comprendidas entre los 18 y los 55 años una de las cuatro variantes de vacuna ligeramente modificadas. Tras un periodo de espera para la observación de los vacunados, que podría durar hasta cinco meses, se procederá en una segunda fase a la vacunación de nuevos voluntarios del mismo grupo de edad y de personas con un riesgo elevado de infección o de desarrollar complicaciones en caso de contagio.

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