Se podría suponer que todos los grandes descubrimientos médicos son el resultado de una acción deliberada por parte de los científicos.

Pero estarías equivocado. Muchos grandes descubrimientos son el resultado de accidentes, errores y azar.

Aquí hay cinco de los mejores, comenzando con el más reciente.

1. Dosis de la vacuna de Oxford

Si la vacuna Oxford-AstraZeneca se hubiera administrado en la dosis especificada, la efectividad de la vacuna para detener el covid-19 habría sido un ligeramente decepcionante 62%. (Y digo “ligeramente decepcionante” con cautela porque es un buen resultado, pero al lado del 95% de eficacia de Pfizer y Moderna, no se ve tan brillante).

Se podría suponer que todos los grandes descubrimientos médicos son el resultado de una acción deliberada por parte de los científicos.

Pero estarías equivocado. Muchos grandes descubrimientos son el resultado de accidentes, errores y azar.

Aquí hay cinco de los mejores, comenzando con el más reciente.

1. Dosis de la vacuna de Oxford

Si la vacuna Oxford-AstraZeneca se hubiera administrado en la dosis especificada, la efectividad de la vacuna para detener el covid-19 habría sido un ligeramente decepcionante 62%. (Y digo “ligeramente decepcionante” con cautela porque es un buen resultado, pero al lado del 95% de eficacia de Pfizer y Moderna, no se ve tan brillante).

Pero en Reino Unido, a los participantes del ensayo se les administró incorrectamente media dosis en la primera ronda y una dosis completa más tarde.

Y, casualmente, esto resultó en un 90% de eficacia.

No solo eso, sino que la dosis “incorrecta” también resultó en efectos secundarios más leves.

2. Penicilina

Quizás el descubrimiento fortuito más famoso en medicina es el descubrimiento accidental de la penicilina de Alexander Fleming en 1928.

Fleming estaba cultivando la bacteria de Staphylococcus y al regresar de unas vacaciones notó que una de las placas de cultivos no tenía crecimiento bacteriano alrededor de una colonia de hongos que había comenzado a cultivar.

Fleming hizo que los cultivos de este hongo, penicilina, estuvieran disponibles en todas partes.

Y fue uno de sus antiguos alumnos quien lo utilizó por primera vez para tratar una infección bacteriana en 1930.

Fue más de diez años después cuando la penicilina comenzó a producirse en cantidades masivas para probar su efectividad clínica en pacientes, tras una investigación pionera de la Universidad de Oxford.

3. Cultivo de bacterias

4. Radiografías

5. Úlceras estomacales

Para ver el artículo completo dar clic en el siguiente enlace:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-55072769