Antecedentes.

El trauma es la tercera causa de muerte en la población general, siendo las heridas por proyectil de arma de fuego la principal causa de lesión en miembros inferiores en 56.4% de los casos, que condiciona el desarrollo de pseudoaneurismas (PA) y fístulas arteriovenosas (FAV). Históricamente, los traumatismos de las extremidades se asocian con altas tasas de amputación, y estas tasas pueden superar 15%. Los sitios más frecuentes son en los vasos femorales (como en el paciente descrito aquí) y la arteria poplítea. Es importante conocer los signos duros y blandos de lesión vascular, si el paciente presenta signos duros: Realizar de manera inmediata exploración vascular; en caso de presentar signos blandos: Existe la probabilidad de lesión vascular en 10%, motivo por el cual estamos obligados a realizar estudios de extensión y mantener en vigilancia estrecha al paciente. El abordaje de la cirugía abierta con resección del PA y reparación primaria de la arteria y ligadura de la FAV, como se emplea aquí, es el tratamiento más utilizado en nuestro medio. La colocación de Stents recubiertos es un nuevo enfoque para este tipo de lesiones, pero todavía no hay estudios a largo plazo que comparen su eficacia comparado con la cirugía abierta. En el caso descrito aquí se eligió el abordaje quirúrgico por la presentación tardía de la FAV y PA, además de que es una técnica efectiva y segura en trauma vascular.

Caso clínico.

Masculino de 22 años de edad, acudió al Servicio de Urgencias, refiriendo herida por proyectil de arma de fuego de un mes de evolución, desarrolló pseudoaneurisma y fístula arteriovenosa, tratados quirúrgicamente con éxito y complicaciones.

Conclusión.

Para el cirujano vascular el tratamiento del trauma vascular constituye un reto, por lo que la rapidez y pericia en su manejo terapéutico es vital para salvar la extremidad del paciente y mejorar su calidad de vida.

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