En experimentos con ratones, las células madre que controlan el color de la piel y el cabello se dañaron después de un estrés intenso. Los hombres y las mujeres pueden volverse grises en cualquier momento a partir de los 30 años, aunque se debe principalmente al proceso de envejecimiento natural y a los genes, el estrés también puede desempeñar su papel. Los investigadores detrás del estudio, publicado en Nature, de las Universidades de Sao Paulo y Harvard, creían que los efectos estaban relacionados con las células madre de melanocitos. El dolor en los ratones provocó la liberación de adrenalina y cortisol, haciendo que sus corazones latieran más rápido y la presión arterial aumentara, afectando el sistema nervioso y causando estrés agudo. Este proceso aceleró el agotamiento de las células madre que producían melanina en los folículos capilares. En otro experimento, los investigadores descubrieron que podían bloquear los cambios dándoles a los ratones un antihipertensivo. Y al comparar los genes de los ratones con dolor con otros, identificaron la proteína involucrada en causar daño a las células madre por el estrés. Cuando se suprimió esta proteína, la quinasa dependiente de ciclina, el tratamiento también evitó un cambio en el color de su pelaje. Esto deja la puerta abierta para que los científicos ayuden a retrasar la aparición de canas atacando a esta proteína con un medicamento.

Fuente: https://www.bbc.com/news/health-51208972

Palabras clave: estrés, canas, quinasa dependiente de ciclina, melanocitos, melanina