Lo desconocido siempre causa miedo y desconfianza. La llegada del COVID-19, no es una excepción y el mundo entero parece estarse preparando para una especie de ‘apocalipsis’. Sin embargo, los expertos en salud no se cansan de repetir que se trata de un virus similar al de la gripe, de hecho menos mortal. Patricia Muñoz. Jefa del Servicio de Microbiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid cree que no hay ningún motivo real para este pánico y, es más, hay «muchos más datos para estar tranquilos que asustados». Es verdad que estamos ante un virus nuevo, y eso genera desconfianza, pero ya nos habíamos enfrentados a virus similares como el SARS o el MERS, dos virus que surgieron respectivamente en 2002 y 2012, en China y Arabia Saudí, que fueron controlados rápidamente. El COVID-19 tiene una mortalidad inferior al virus de la gripe. Según la organización Mundial de la Salud, las epidemias anuales de la gripe estacional causan de 290.000 a 650.000 muertes. A día de hoy, se calcula que la tasa de mortalidad del COVID-19 oscila entre el 2-4% en la provincia de Wuhan y del 0,7% fuera de esta zona. Además, apunta la experta, «no hay que olvidar que la mayoría de los casos se curan de forma espontánea, sin necesidad de tratamientos». Las personas que han fallecido, la mayoría de edad avanzada y con enfermedades crónicas. Los niños son, en muchas ocasiones, los primeros afectados cuando hay epidemias pero, en esta ocasión apenas han habido casos, menos del 1% de los reportados. Las autoridades sanitarias están recomendando seguir una serie de medidas de higiene básicas para prevenir el contagio -lavarse las manos, taparse al estornudar o guardar una distancia de seguridad. Debemos aprovechar esta ‘crisis’ para incidir en comportamientos saludables.

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Fuente: https://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-control-intenso-presion-arterial-hace-vivir-mas-202002261330_noticia.html